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lunes, 4 de mayo de 2009

Cómo resolvemos en general

¿Quieres mejorar tu capacidad de pensar?

La mejor forma de lograr pensar bien consiste en pensar mucho, en proponerte enigmas y problemas del tipo que te interesan más, policíacos, de aventuras, problemas prácticos, acertijos, juegos,de aritmética, de geometría...y pasarte largos ratos pensando sobre ellos.
Ve apuntando las ideas que se te ocurran a propósito de estos enigmas. Puedes estar seguro de que, aun cuando no los resuelvas o no los resuelvas completamente, este tiempo habrá sido muy provechoso para mejorar tu sagacidad.
Para resolver problemas de todo tipo, aquí tienes resumidas unas cuantas estrategias, modos de proceder que te pueden ayudar para que te surjan ideas.

A. ANTES DE HACER TRATAR DE ENTENDER

B. EN BUSCA DE ESTRATEGIAS

B.1 Busca semejanzas con otros juegos y problemas.

B.2 Experimenta y busca regularidades, pautas.

B.3 Hazte tu esquema.

B.4 Modifica el problema, cambia en algo el enunciado, para ver si se te ocurre, así, un posible camino.

B.5 Escoge una buena notación.

C. LLEVA ADELANTE TU ESTRATEGIA

D. SACA JUGO AL JUEGO Y A TU EXPERIENCIA

D.1 Examina a fondo el camino que has seguido

D.2 Reflexiona un poco sobre tu propio proceso de pensamiento y saca consecuencias para el futuro.

domingo, 3 de mayo de 2009

Para leer y reflexionar

Los grandes hombres hablan sobre ideas, los hombres promedio hablan sobre cosas, y los hombres pequeños hablan sobre...otros hombres.
Cirujanos y maestros en el siglo XXI
Una situación interesante para reflexionar es la siguiente: supongamos que un cirujano de principios de siglo XX, fallecido alrededor de 1920, se despertara hoy y fuera trasladado al quirófano de un hospital moderno. En la mesa de operaciones hay un cuerpo anestesiado al que están operando con la tecnología actual más moderna.
¿Qué haría tal cirujano? ¿Qué sensaciones tendría? Claramente el cuerpo de un humano no cambió. En ese aspecto no habría problemas. El problema lo encontraría en las "técnicas quirúrgicas", la "paratología" , "el instrumental" y la "batería de test" que estarían a disposición del equipo médico presente en la sala. Eso sí sería una diferencia. Posiblemente el viejo cirujano se quedaría "admirado" de lo que ve y completamente "fuera de foco". Le explicarían el problema del paciente, y seguro que lo entendería. No tendría problemas de comprender el diagnóstico. Pero la operación en sí misma le resultaría totalmente inaccesible.
Ahora cambiemos la profesión. Supongamos que en lugar de un cirujano que vivió y murió en el primer cuarto del siglo XX, resucitaramos a un maestro de esos tiempos. Y lo llevaramos, no a una sala de operaciones, sino al teatro de operaciones de un maestro: una sala donde se dictan clases. A un escuela.
¿Tendría problemas de comprensión?¿Entendería de lo que se está hablando?¿Comprendería las dificultades que presentan los alumnos? (No me refiero a los trastornos de conductas, sino a los problemas ihnerentes a la comprensión propiamente dicha.)
Posiblemente, la respuesta es que sí, que el maestro de otros tiempos no tendría problemas en comprender y hasta podría, si el tema fuera de su especialidad hace un siglo, acercarse al pizarrón, tomar la tiza y seguir él con la clase casi sin dificultades.
Moraleja: la tecnología cambió mucho el abordaje de ciertas disciplinas, pero no tengo claro que
lo mismo se haya producido con los programas y métodos de enseñanza. Mi duda es: si elegimos no cambiar nada no hay problemas. Si evaluamos que lo que se hace desde hace un siglo es lo que queremos hacer hoy, no hay críticas. Pero si lo que hacemos hoy es lo mismo que hace un siglo, porque lo revisamos poco o lo consensuamos menos, hay algo que funciona mal. Y vale la pena cuestionarlo.